Henrique Lazo
Si alguien convalida la frase: “el ascenso del hombre” del matemático y humanista Jacob Bronowski, ése es Nelson Mandela. Sería imposible no citarlo a la hora de argumentar que el ser humano es un individuo con una inteligencia superior a sus congéneres biológicos y con la capacidad de administrar la vida sobre la Tierra.
Mandela tuvo suficientes motivos para odiar pero su naturaleza constructiva, para regocijo de la humanidad, se impuso a la opción del odio. Así como Don Quijote andaba por las praderas españolas desenrollando entuertos, Mandela nació para desmantelar el rencor, para desalentar el negocio de la guerra.
Según Bronowski, el hombre es una criatura única que se ha empeñado desde sus inicios en “ascender”. Un ascenso que lo distingue ante el resto de las especies por estar cargado de razón y emoción. El hombre ha logrado modelar su ambiente, construir su medio de vida y cambiar aquello que lo limitaba a seguir su proceso de crecimiento.
Según parece, la aventura del hombre se inició en África, en el valle del río Omo en Etiopía, cerca del lago Rodolfo. Surgió cuando los lagos africanos se comenzaron a secar y por consiguiente, la vegetación se minimizó fuertemente hasta convertirse en una sabana y la nueva dieta carnívora redimensionó el cerebro.
El encanto del arte rupestre apareció hace treinta mil años. Fue en el fondo de las cuevas donde el hombre desató su imaginación y las imágenes proyectadas en su cerebro las llevó a la piedra. La riqueza de sus facultades siempre le hizo proyectarse hacia algo más sustentable, a ese algo, que siempre está en ascenso
Cuando un ser humano siembra un árbol, ejecuta una de los actos mas edificantes de la especie. Cuando un militante de la cobardía planta una mina, que es la lotería de la muerte, nos está recordando lo peor de nosotros mismos, el descenso del hombre.
Madiba, cruzado de la libertad y de la tolerancia, reinventó el perdón. El siglo XX puede identificarse con su imagen, pintada por Picasso y musicalizada por John Lennon.
lunes, 28 de febrero de 2011
martes, 18 de enero de 2011
SERVIDUMBRE VOLUNTARIA
Henrique Lazo
Hay personas que no les gusta sacar conclusiones y prefieren que otros tomen las decisiones por ellos. Los miembros de las cúpulas de las diferentes religiones lo saben perfectamente al igual que en las alturas del poder político.
Nada mas atractivo para los líderes que esas masas maleables que se dirigen dócilmente con cualquier grito. Como aquella famosa frase de una agencia de publicidad: “permítanos pensar por usted”.
Pero una cosa, es el asesoramiento para escoger un producto en la vitrina de las compras, y otra, cuando las decisiones determinan el curso de las naciones. A la hora de conformar un consenso, las proposiciones vienen de todos lados.
José Martí, en una consideración sobre economía, señala que “el pueblo que quiera morir venda a un solo pueblo y el pueblo que quiera ser libre sea libre en negocios”.
Además del texto económico, la frase del pensador cubano, es un llamado al ejercicio de la libertad. Se es libre cuando se tiene la cultura y la intención de ejercer ese derecho. Es una sensación y una acción.
La potestad de analizar una información y de cotejarla con la mayor cantidad de fuentes posibles. El privilegio de poder decidir por convicción propia. La independencia de actuar, hablar y de pensar.
¿Por qué los individuos obedecen leyes que son injustas? Étienne de La Boétie, produjo uno de los textos fundamentales en la reflexión sobre la libertad. Su inquietud esencial era desentrañar el porqué los hombres se someten a los tiranos.
El discurso fue escrito por La Boétie cuando tenía apenas 18 años y era un estudiante de abogacía en la Universidad de Orleáns.
La posición de La Boétie, en pleno siglo XVI, es un antecedente del gesto liberador de la ilustración y del Contrato Social de Rousseau. Para La Boétie, la obediencia colectiva de la sociedad se origina en un vicio que él denomina la “servidumbre voluntaria".
Este manifiesto deslumbró a su amigo, el ensayista Michel de Montaigne, quien preservó este escrito para las futuras generaciones, como una melodía de Mozart o un poema de Shakespeare.
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Hay personas que no les gusta sacar conclusiones y prefieren que otros tomen las decisiones por ellos. Los miembros de las cúpulas de las diferentes religiones lo saben perfectamente al igual que en las alturas del poder político.
Nada mas atractivo para los líderes que esas masas maleables que se dirigen dócilmente con cualquier grito. Como aquella famosa frase de una agencia de publicidad: “permítanos pensar por usted”.
Pero una cosa, es el asesoramiento para escoger un producto en la vitrina de las compras, y otra, cuando las decisiones determinan el curso de las naciones. A la hora de conformar un consenso, las proposiciones vienen de todos lados.
José Martí, en una consideración sobre economía, señala que “el pueblo que quiera morir venda a un solo pueblo y el pueblo que quiera ser libre sea libre en negocios”.
Además del texto económico, la frase del pensador cubano, es un llamado al ejercicio de la libertad. Se es libre cuando se tiene la cultura y la intención de ejercer ese derecho. Es una sensación y una acción.
La potestad de analizar una información y de cotejarla con la mayor cantidad de fuentes posibles. El privilegio de poder decidir por convicción propia. La independencia de actuar, hablar y de pensar.
¿Por qué los individuos obedecen leyes que son injustas? Étienne de La Boétie, produjo uno de los textos fundamentales en la reflexión sobre la libertad. Su inquietud esencial era desentrañar el porqué los hombres se someten a los tiranos.
El discurso fue escrito por La Boétie cuando tenía apenas 18 años y era un estudiante de abogacía en la Universidad de Orleáns.
La posición de La Boétie, en pleno siglo XVI, es un antecedente del gesto liberador de la ilustración y del Contrato Social de Rousseau. Para La Boétie, la obediencia colectiva de la sociedad se origina en un vicio que él denomina la “servidumbre voluntaria".
Este manifiesto deslumbró a su amigo, el ensayista Michel de Montaigne, quien preservó este escrito para las futuras generaciones, como una melodía de Mozart o un poema de Shakespeare.
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viernes, 14 de enero de 2011
Jefe y empleado
Henrique Lazo
La celebración del siglo XXI, cuando a través de la pantalla chica, pudimos compartir –en vivo y en directo- con cada región del planeta, la llegada del año nuevo, fue como una especie de “saludo a la bandera”.
Desde todos los rincones de la tierra –y recordando a Marshall MacLuhan- sus habitantes celebrábamos el nuevo milenio, como si formáramos parte de una gran aldea, “la aldea global”. La imaginación se hizo realidad.
El siglo que ha terminado, ha sido -desgraciadamente- salpicado de guerras, pero nunca antes y en tan corto tiempo, la Comunicación Social había experimentado tantos inventos y, por consiguiente, tantos efectos en la civilización que los produjo.
Y así como el arte nos permitió comprender la evolución del ser humano; el Cine, el Telégrafo, la Radio, el Teléfono, el Disco, la TV, el VHS, el Celular, el DVD y la Internet, podrían, en un futuro, ser la herramienta ideal para reconstruir lo que pasó en el siglo XX.
Los medios de comunicación –en especial, la prensa- constituyen el tesoro o el utensilio incuestionable con el que cuentan las sociedades para perfeccionarse. En los Estados Unidos, la prensa es el peor enemigo del crimen organizado.
Fue el columnista de un periódico de Chicago quien le puso el sobrenombre de los “Intocables” a Elliot Ness y dos de sus miembros, cuando rehusaron recibir dinero sucio, y de paso, consignaron las evidencias que pusieron en la cárcel, al gangster, nativo de Brooklyn: Al (Alphonse) Capone.
Los periodistas nos han mostrado el mundo. Gracias a sus imágenes hemos conocido los paisajes mas bellos de la tierra. Los eventos que han conmocionado el planeta. Conciertos imborrables. Torneos deportivos desde los mas remotos parajes
La llegada del hombre a luna, resultó pequeña comparado al hecho de observar el evento –al mismo tiempo- por televisión. Nadie nos lo contó. No tuvimos que esperar el día siguiente.
En los países donde hay mas libertad de prensa, hay mas alto nivel de vida, mas cultura. La figura del Presidente de un país dista mucho de la de un jefe. El primer mandatario, como su nombre lo explica, es alguien ha quien se le ha encomendado una tarea: un servidor público.
La celebración del siglo XXI, cuando a través de la pantalla chica, pudimos compartir –en vivo y en directo- con cada región del planeta, la llegada del año nuevo, fue como una especie de “saludo a la bandera”.
Desde todos los rincones de la tierra –y recordando a Marshall MacLuhan- sus habitantes celebrábamos el nuevo milenio, como si formáramos parte de una gran aldea, “la aldea global”. La imaginación se hizo realidad.
El siglo que ha terminado, ha sido -desgraciadamente- salpicado de guerras, pero nunca antes y en tan corto tiempo, la Comunicación Social había experimentado tantos inventos y, por consiguiente, tantos efectos en la civilización que los produjo.
Y así como el arte nos permitió comprender la evolución del ser humano; el Cine, el Telégrafo, la Radio, el Teléfono, el Disco, la TV, el VHS, el Celular, el DVD y la Internet, podrían, en un futuro, ser la herramienta ideal para reconstruir lo que pasó en el siglo XX.
Los medios de comunicación –en especial, la prensa- constituyen el tesoro o el utensilio incuestionable con el que cuentan las sociedades para perfeccionarse. En los Estados Unidos, la prensa es el peor enemigo del crimen organizado.
Fue el columnista de un periódico de Chicago quien le puso el sobrenombre de los “Intocables” a Elliot Ness y dos de sus miembros, cuando rehusaron recibir dinero sucio, y de paso, consignaron las evidencias que pusieron en la cárcel, al gangster, nativo de Brooklyn: Al (Alphonse) Capone.
Los periodistas nos han mostrado el mundo. Gracias a sus imágenes hemos conocido los paisajes mas bellos de la tierra. Los eventos que han conmocionado el planeta. Conciertos imborrables. Torneos deportivos desde los mas remotos parajes
La llegada del hombre a luna, resultó pequeña comparado al hecho de observar el evento –al mismo tiempo- por televisión. Nadie nos lo contó. No tuvimos que esperar el día siguiente.
En los países donde hay mas libertad de prensa, hay mas alto nivel de vida, mas cultura. La figura del Presidente de un país dista mucho de la de un jefe. El primer mandatario, como su nombre lo explica, es alguien ha quien se le ha encomendado una tarea: un servidor público.
martes, 11 de enero de 2011
El Padrino IV
Henrique lazo
No es un delirio que las obras artísticas han permitido reconstruir las peripecias de los seres humanos a través de los siglos. Lo que se presiente confuso de la historia oficial aparece verdadero -ataviado de presunta ficción- en la literatura, en el teatro, en la pintura y, desde que amaneció la era moderna, en las salas cinematográficas.
Las historias representadas en el cine han contribuido a desentrañar en las sociedades libres las telarañas comunicacionales tejidas por los regentes del poder que con todas las prerrogativas que les brinda la oportunidad de ser impunes transmutan el cristal en vidrio y los villanos se convierten en héroes. El poder desgasta a quien no lo tiene.
El cine ha sido una herramienta para tirios y troyanos. Al igual que el teatro le funcionó a los griegos para propalar sus hazañas, las películas han sido como alfombras mágicas para promover cualquier cultura que se monte en ellas. La extinta Unión Soviética y los Estados Unidos lo comprendieron desde el principio.
Nunca segundas partes habían sido buenas hasta que Francis Coppola mezcló la textura europea con la cadencia hollywoodense en el filme El Padrino II. Hasta ese momento, la intención de extender el éxito había sido infructuosa. Las novelas de Mario Puzzo convertidas en celuloide lograron algo muy dificil: conciliar la crítica con la audiencia.
El Padrino III, la última entrega de Coppola, Puzzo y Gordon Willis, es una recreación despiadada de las relaciones del Vaticano con la Cosa Nostra. Una ópera de sangre, pasión y venganza que nos muestra una civilización en la que todo puede ocurrir. Las conspiraciones mas insólitas adquieren sentido y la realidad compite con la ficción para adjudicarse la verdad.
Pareciera que el planeta ya no aguanta un Padrino IV. Los problemas que acorralan a los habitantes del siglo XXI están abrumando a los gángsters y a los dictadores. La contaminación, el calentamiento global y las armas nucleares necesitan a un protagonista mas avisado que Eliot Ness y Nelson Mandela. Ser honesto es muy peligroso.
No es un delirio que las obras artísticas han permitido reconstruir las peripecias de los seres humanos a través de los siglos. Lo que se presiente confuso de la historia oficial aparece verdadero -ataviado de presunta ficción- en la literatura, en el teatro, en la pintura y, desde que amaneció la era moderna, en las salas cinematográficas.
Las historias representadas en el cine han contribuido a desentrañar en las sociedades libres las telarañas comunicacionales tejidas por los regentes del poder que con todas las prerrogativas que les brinda la oportunidad de ser impunes transmutan el cristal en vidrio y los villanos se convierten en héroes. El poder desgasta a quien no lo tiene.
El cine ha sido una herramienta para tirios y troyanos. Al igual que el teatro le funcionó a los griegos para propalar sus hazañas, las películas han sido como alfombras mágicas para promover cualquier cultura que se monte en ellas. La extinta Unión Soviética y los Estados Unidos lo comprendieron desde el principio.
Nunca segundas partes habían sido buenas hasta que Francis Coppola mezcló la textura europea con la cadencia hollywoodense en el filme El Padrino II. Hasta ese momento, la intención de extender el éxito había sido infructuosa. Las novelas de Mario Puzzo convertidas en celuloide lograron algo muy dificil: conciliar la crítica con la audiencia.
El Padrino III, la última entrega de Coppola, Puzzo y Gordon Willis, es una recreación despiadada de las relaciones del Vaticano con la Cosa Nostra. Una ópera de sangre, pasión y venganza que nos muestra una civilización en la que todo puede ocurrir. Las conspiraciones mas insólitas adquieren sentido y la realidad compite con la ficción para adjudicarse la verdad.
Pareciera que el planeta ya no aguanta un Padrino IV. Los problemas que acorralan a los habitantes del siglo XXI están abrumando a los gángsters y a los dictadores. La contaminación, el calentamiento global y las armas nucleares necesitan a un protagonista mas avisado que Eliot Ness y Nelson Mandela. Ser honesto es muy peligroso.
martes, 7 de diciembre de 2010
Del 43 al 44
Henrique Lazo
Hacer un largometraje sobre un mandatario que todavía está en ejercicio, puede conducir a un halago desmedido o a una crítica inquina cuando se trata de un militante de la acera de enfrente. Este no es el caso de “W.”(2008) la película de Oliver Stone basada en la vida del ex-presidente George W. Bush.
El filme se estrenó unos meses antes de que el hijo de George Herbert Walker Bush le entregara la presidencia a Barack Obama, el primer candidato afroamericano del Partido Demócrata y el primero en ejercer el cargo presidencial.
Todo apuntaba a que Oliver Stone, laureado director de cine especializado en temas políticos, convirtiera su desconformidad declarada sobre el mandato del “junior” en una pieza desproporcionada y no fue así.
El realizador recrea a un George Bush en situaciones que lo determinan como un funcionario inepto para el demandante cargo de presidir una de las naciones mas poderosas del Planeta pero en un contexto que lo exime de culpa y de malicia.
Presenta los años mozos del protagonista y su conversión religiosa. El triunfo ante la dependencia alcohólica y sus expectativas que lo describen más como un aficionado al béisbol y a los eventos deportivos que a los avatares de la lucha política.
La relación incómoda con su padre en una especie de drama Shakesperiano en la que el actor actúa predestinado y arrastrado por las circunstancias. El reparto es extraordinario. Pero no todas las obras audiovisuales del director de “JFK” encuentran la luz al final del túnel: “Alexander”, para no ir muy lejos.
En Grecia, país en el que Alejandro Magno es una institución, no terminan de entender como Stone, escribió, produjo y dirigió una película tan desacertada en los episodios escogidos para construir la historia como en la selección de los actores para representarla.
En “W.”, Oliver Stone le muestra al mundo que en su país la libertad de expresión está vigente y que se puede cuestionar a los gobernantes sin poner la vida en peligro. Estar en el poder en los regímenes totalitarios es una fantasía pero para el resto de los habitantes es una pesadilla.
Hacer un largometraje sobre un mandatario que todavía está en ejercicio, puede conducir a un halago desmedido o a una crítica inquina cuando se trata de un militante de la acera de enfrente. Este no es el caso de “W.”(2008) la película de Oliver Stone basada en la vida del ex-presidente George W. Bush.
El filme se estrenó unos meses antes de que el hijo de George Herbert Walker Bush le entregara la presidencia a Barack Obama, el primer candidato afroamericano del Partido Demócrata y el primero en ejercer el cargo presidencial.
Todo apuntaba a que Oliver Stone, laureado director de cine especializado en temas políticos, convirtiera su desconformidad declarada sobre el mandato del “junior” en una pieza desproporcionada y no fue así.
El realizador recrea a un George Bush en situaciones que lo determinan como un funcionario inepto para el demandante cargo de presidir una de las naciones mas poderosas del Planeta pero en un contexto que lo exime de culpa y de malicia.
Presenta los años mozos del protagonista y su conversión religiosa. El triunfo ante la dependencia alcohólica y sus expectativas que lo describen más como un aficionado al béisbol y a los eventos deportivos que a los avatares de la lucha política.
La relación incómoda con su padre en una especie de drama Shakesperiano en la que el actor actúa predestinado y arrastrado por las circunstancias. El reparto es extraordinario. Pero no todas las obras audiovisuales del director de “JFK” encuentran la luz al final del túnel: “Alexander”, para no ir muy lejos.
En Grecia, país en el que Alejandro Magno es una institución, no terminan de entender como Stone, escribió, produjo y dirigió una película tan desacertada en los episodios escogidos para construir la historia como en la selección de los actores para representarla.
En “W.”, Oliver Stone le muestra al mundo que en su país la libertad de expresión está vigente y que se puede cuestionar a los gobernantes sin poner la vida en peligro. Estar en el poder en los regímenes totalitarios es una fantasía pero para el resto de los habitantes es una pesadilla.
lunes, 6 de diciembre de 2010
La Cuerta Pared
Henrique Lazo
Nueva York, después del atentado y destrucción de las torres gemelas, aparentemente, no luce distinta. Una pertinaz lluvia con viento, da la bienvenida al otoño. Los precios de los artículos se mantienen constantes pero cada vez mas inaccesibles al turista latinoamericano.
Las noticias sobre un francotirador en los alrededores de Washington y el reporte del tiempo, no disminuyen el ritmo de una ciudad que destinó un parque “Strawberry Fields” a la memoria de uno de sus huéspedes mas queridos: John Lennon.
Rumbo a Soho, un taxista salvadoreño que estudia teatro y mantiene vivo su sueño trabajando como chofer de una línea de Manhattan’, explica que su país se está recuperando firmemente de una guerra que lo desangró y arruinó.
Pregunta sobre la situación política de Venezuela, y una larga pausa, le confirma su percepción. Las noticias de las cadenas de información y las novedades directas provenientes de venezolanos y latinoamericanos, no le vislumbran un panorama claro. Es el momento de romper la “cuarta pared”, sentencia.
En Annie Hall, la extraordinaria y laureada película de Woody Allen, hay una escena entre Diane Keaton y el propio Allen en una fila para comprar las entradas en la taquilla de una sala de cine.
El actor camina hacia cámara, y de la nada, trae al plató al Profesor Marshall McLuhan, para desmentir a un señor con el cual discutía. Allen le habla directamente al espectador, provocando lo que se conoce en el teatro como “romper la cuarta pared”: la que está entre el publico y el personaje; las otras son la profundidad, el largo y el ancho.
El joven taxista, ante mi extrañeza por su analogía entre las circunstancias políticas de una nación y una situación dramática, explica que en un Estado las tres paredes son: la sociedad civil, el gobierno y los medios de comunicación. La cuarta pared es el dogma, la intolerancia.
En El Salvador aprendimos que gobernar es conciliar, no reprimir. Lo fácil, lo predecible, es la confrontación. Romper la cuarta pared es conversar, negociar, ponerse de acuerdo. Nunca es tarde para detenerse ante el abismo”.
Venezuela siempre ha sido un sitio del que nadie se quiere ir. A lo largo del siglo XX, miles y miles de personas, provenientes de Europa y Latinoamérica, vieron en nuestro país un sitio para trabajar y tener familia.
Muchos jóvenes viajaron al exterior para formarse y adquirir una profesión, pero siempre, con la idea y el deseo de regresar para desarrollarse y progresar dentro de sus fronteras.
Nueva York, después del atentado y destrucción de las torres gemelas, aparentemente, no luce distinta. Una pertinaz lluvia con viento, da la bienvenida al otoño. Los precios de los artículos se mantienen constantes pero cada vez mas inaccesibles al turista latinoamericano.
Las noticias sobre un francotirador en los alrededores de Washington y el reporte del tiempo, no disminuyen el ritmo de una ciudad que destinó un parque “Strawberry Fields” a la memoria de uno de sus huéspedes mas queridos: John Lennon.
Rumbo a Soho, un taxista salvadoreño que estudia teatro y mantiene vivo su sueño trabajando como chofer de una línea de Manhattan’, explica que su país se está recuperando firmemente de una guerra que lo desangró y arruinó.
Pregunta sobre la situación política de Venezuela, y una larga pausa, le confirma su percepción. Las noticias de las cadenas de información y las novedades directas provenientes de venezolanos y latinoamericanos, no le vislumbran un panorama claro. Es el momento de romper la “cuarta pared”, sentencia.
En Annie Hall, la extraordinaria y laureada película de Woody Allen, hay una escena entre Diane Keaton y el propio Allen en una fila para comprar las entradas en la taquilla de una sala de cine.
El actor camina hacia cámara, y de la nada, trae al plató al Profesor Marshall McLuhan, para desmentir a un señor con el cual discutía. Allen le habla directamente al espectador, provocando lo que se conoce en el teatro como “romper la cuarta pared”: la que está entre el publico y el personaje; las otras son la profundidad, el largo y el ancho.
El joven taxista, ante mi extrañeza por su analogía entre las circunstancias políticas de una nación y una situación dramática, explica que en un Estado las tres paredes son: la sociedad civil, el gobierno y los medios de comunicación. La cuarta pared es el dogma, la intolerancia.
En El Salvador aprendimos que gobernar es conciliar, no reprimir. Lo fácil, lo predecible, es la confrontación. Romper la cuarta pared es conversar, negociar, ponerse de acuerdo. Nunca es tarde para detenerse ante el abismo”.
Venezuela siempre ha sido un sitio del que nadie se quiere ir. A lo largo del siglo XX, miles y miles de personas, provenientes de Europa y Latinoamérica, vieron en nuestro país un sitio para trabajar y tener familia.
Muchos jóvenes viajaron al exterior para formarse y adquirir una profesión, pero siempre, con la idea y el deseo de regresar para desarrollarse y progresar dentro de sus fronteras.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Noche Traviesa
Henrique Lazo
Así como “La Fiesta” de Joan Manuel Serrat, en la que el prohombre y el villano bailan y se dan la mano y en la que por un momento se nivelan los escalones sociales, le permite al trovador catalán representar una buena parte de los actores de la vida cotidiana La directora de cine inglesa Penny Woolcock, con su película “Mischief Night”, logra una conmovedora y entretenida comedia que trasciende las diferencias culturales entre la comunidades blancas y asiáticas de la Inglaterra contemporánea.
Mischief Night es una tradición del norte de Inglaterra, Escocia, Irlanda y algunas ciudades de los Estados Unidos. Es una versión extrema de Halloween donde a los niños se les concede la libertad de hacer travesuras en una especie de carnaval subversivo que trastoca por una noche el orden establecido y los encargados de mantenerlo son ignorados. Estos niños no solo son traviesos sino que se están volviendo destructivos. Los adultos empiezan realmente a preocuparse.
Penny Woolcock, explica que anteriormente la gente vivía junta pero en estos días las comunidades están separadas por un parque. En un lado del campo vive la comunidad blanca y en el otro lado, los paquistaníes. Los tiempos han cambiado y el ambiente se ha vuelto peligroso. Las divisiones entre la gente estaban conduciendo a un hipotético baño de sangre. Pero las cosas no podían continuar así. Los niños se preguntaron ¿por qué los blancos y los musulmanes no pueden ser amigos?
En “Mischief Night” los muchachos de ambos lados del parque se juntan causando problemas, tocando los timbres de las casas, lanzando huevos a sus ocupantes y ocasionan daños a los vehículos. La película toca temas escabrosos como el parricidio, el fundamentalismo religioso, hogares disfuncionales y la adicción a la heroína, pero tratados –insólitamente- de una manera edificante, en la que todo parece tener sentido.
El barrio donde se filmó la película, es considerado como lo mas cercano al infierno en la tierra, pero para Woolcock: “es un lugar soleado lleno de luz y risas como cualquier vecindario de gente real. “Mischief Night”, es la historia de una fantasía urbana con la cabeza en las nubes y los pies en la tierra”.
Así como “La Fiesta” de Joan Manuel Serrat, en la que el prohombre y el villano bailan y se dan la mano y en la que por un momento se nivelan los escalones sociales, le permite al trovador catalán representar una buena parte de los actores de la vida cotidiana La directora de cine inglesa Penny Woolcock, con su película “Mischief Night”, logra una conmovedora y entretenida comedia que trasciende las diferencias culturales entre la comunidades blancas y asiáticas de la Inglaterra contemporánea.
Mischief Night es una tradición del norte de Inglaterra, Escocia, Irlanda y algunas ciudades de los Estados Unidos. Es una versión extrema de Halloween donde a los niños se les concede la libertad de hacer travesuras en una especie de carnaval subversivo que trastoca por una noche el orden establecido y los encargados de mantenerlo son ignorados. Estos niños no solo son traviesos sino que se están volviendo destructivos. Los adultos empiezan realmente a preocuparse.
Penny Woolcock, explica que anteriormente la gente vivía junta pero en estos días las comunidades están separadas por un parque. En un lado del campo vive la comunidad blanca y en el otro lado, los paquistaníes. Los tiempos han cambiado y el ambiente se ha vuelto peligroso. Las divisiones entre la gente estaban conduciendo a un hipotético baño de sangre. Pero las cosas no podían continuar así. Los niños se preguntaron ¿por qué los blancos y los musulmanes no pueden ser amigos?
En “Mischief Night” los muchachos de ambos lados del parque se juntan causando problemas, tocando los timbres de las casas, lanzando huevos a sus ocupantes y ocasionan daños a los vehículos. La película toca temas escabrosos como el parricidio, el fundamentalismo religioso, hogares disfuncionales y la adicción a la heroína, pero tratados –insólitamente- de una manera edificante, en la que todo parece tener sentido.
El barrio donde se filmó la película, es considerado como lo mas cercano al infierno en la tierra, pero para Woolcock: “es un lugar soleado lleno de luz y risas como cualquier vecindario de gente real. “Mischief Night”, es la historia de una fantasía urbana con la cabeza en las nubes y los pies en la tierra”.
lunes, 11 de octubre de 2010
El pregón de hoy
Henrique Lazo
A diferencia de la guerra que solo trae desgracia a los vencidos y a los vencedores; la música -que es algo mucho mas serio- trae alegría a los corazones; con la excepción, claro está, de la música marcial que sirve apenas de soporte a otra cosa que certifica la máxima de que las artes cuando se mezclan con la política siempre salen perdiendo.
En la década de los años 70, un tipo de música procedente del Caribe y bautizada “salsa” por el venezolano Phidias Danilo Escalona, comienza a llenar las primeras páginas de los tabloides de Nueva York. Rápidamente se convierte en un emblema para la población latinoamericana que sobrevive en la Gran Manzana, pues además de ser un sonido único y contagioso, es la expresión auténtica de una comunidad que reclama su espacio.
Héctor Lavoe, un cantante que tranquilamente puede incluirse con letras de neón en la lista de los llamados Poetas Malditos de la humanidad, es el estandarte real del movimiento. Una vida signada de éxitos artísticos por un lado y la desdicha en la vida familiar por el otro, hace aparecer las turbulentas existencias de Jimi Hendrix y Janis Joplin como dos historietas de cuentos de hadas.
Jennifer López y Mark Anthony se unen –esta vez artísticamente- para llevar a la pantalla grande una pieza que es el mejor homenaje que se le puede hacer al querido y admirado bardo puertorriqueño. Una película cruda y acertadamente dirigida por el cubano León Ichaso permite a la actriz y a el cantante interpretar una trayectoria subestimada que al igual a la de otros grandes, fue destrozada por el Talón de Aquiles del siglo XX: las drogas.
Algunas críticas negativas han acompañado el estreno de la película que le presagian -por contraste- un futuro promisorio. Así ocurre generalmente en el mundo del espectáculo. Obras importantes que son reseñadas, en un principio mezquinamente, por los cronistas del fracaso, se transforman al paso de los años en íconos de su tiempo. Héctor Lavoe y Freddy Mercury, dos ídolos de la cultura popular contemporánea, se montaron en el mismo tren hacia la eternidad.
A diferencia de la guerra que solo trae desgracia a los vencidos y a los vencedores; la música -que es algo mucho mas serio- trae alegría a los corazones; con la excepción, claro está, de la música marcial que sirve apenas de soporte a otra cosa que certifica la máxima de que las artes cuando se mezclan con la política siempre salen perdiendo.
En la década de los años 70, un tipo de música procedente del Caribe y bautizada “salsa” por el venezolano Phidias Danilo Escalona, comienza a llenar las primeras páginas de los tabloides de Nueva York. Rápidamente se convierte en un emblema para la población latinoamericana que sobrevive en la Gran Manzana, pues además de ser un sonido único y contagioso, es la expresión auténtica de una comunidad que reclama su espacio.
Héctor Lavoe, un cantante que tranquilamente puede incluirse con letras de neón en la lista de los llamados Poetas Malditos de la humanidad, es el estandarte real del movimiento. Una vida signada de éxitos artísticos por un lado y la desdicha en la vida familiar por el otro, hace aparecer las turbulentas existencias de Jimi Hendrix y Janis Joplin como dos historietas de cuentos de hadas.
Jennifer López y Mark Anthony se unen –esta vez artísticamente- para llevar a la pantalla grande una pieza que es el mejor homenaje que se le puede hacer al querido y admirado bardo puertorriqueño. Una película cruda y acertadamente dirigida por el cubano León Ichaso permite a la actriz y a el cantante interpretar una trayectoria subestimada que al igual a la de otros grandes, fue destrozada por el Talón de Aquiles del siglo XX: las drogas.
Algunas críticas negativas han acompañado el estreno de la película que le presagian -por contraste- un futuro promisorio. Así ocurre generalmente en el mundo del espectáculo. Obras importantes que son reseñadas, en un principio mezquinamente, por los cronistas del fracaso, se transforman al paso de los años en íconos de su tiempo. Héctor Lavoe y Freddy Mercury, dos ídolos de la cultura popular contemporánea, se montaron en el mismo tren hacia la eternidad.
lunes, 27 de septiembre de 2010
SIGUE VIVA
Henrique Lazo
No es pequeña la tarea que le toca a Barack Obama como presidente de los Estados Unidos en los próximos años.
De los temas urgentes de su agenda, resolver los dos frentes beligerantes con Irak y Afganistán y la implementación de un sistema de salud que provea atención medica a todos sus compatriotas, son prioritarios.
Aunque la guerra es un buen negocio sólo para unos pocos y la desgracia para el resto que la padece, los conflictos no parecen tener solución a corto plazo. En cuanto a la implementación del sistema de salud, una condimentada oposición se le resiste.
La publicación del libro “La Vida Inmortal de Henrietta Lacks”, podría justificar sobradamente la adopción de un sistema de salud para el resto de los ciudadanos norteamericanos y complementa una demanda colectiva que debería estar incluida en las tablas de los derechos humanos:
“Toda nación debe garantizar a cada uno de sus ciudadanos, una atención medica adecuada”.
“La Vida Inmortal de Henrietta Lacks” es la biografía de una heroína anónima y sus descendientes. Henrietta Lacks fue una agricultora pobre que trabajó la misma tierra que sus antepasados esclavos al sur de Virginia y contrajo cáncer cuando tenía 30 años.
Poco antes de morir, en 1951, le fue tomada una muestra de sus células. Nadie sabe como, pero las células nunca murieron. No solo se reproducen y ejercen todas sus funciones, sino que además, ni siquiera envejecen. Los científicos las denominan células HeLa.
Las células HeLa fueron vitales para desarrollar la vacuna contra el polio y para elaborar medicinas decisivas en la lucha contra el cancer.
Los descendientes de Henrietta no supieron de su "inmortalidad" hasta más de veinte años después de su muerte y aunque las células se han convertido en una industria multimillonaria que vende materiales biológicos humanos, su familia nunca disfrutó de ninguna ganancia.
Paradójicamente, los hijos de Henrietta y sus nietos siguen viviendo sin un seguro médico.
No es pequeña la tarea que le toca a Barack Obama como presidente de los Estados Unidos en los próximos años.
De los temas urgentes de su agenda, resolver los dos frentes beligerantes con Irak y Afganistán y la implementación de un sistema de salud que provea atención medica a todos sus compatriotas, son prioritarios.
Aunque la guerra es un buen negocio sólo para unos pocos y la desgracia para el resto que la padece, los conflictos no parecen tener solución a corto plazo. En cuanto a la implementación del sistema de salud, una condimentada oposición se le resiste.
La publicación del libro “La Vida Inmortal de Henrietta Lacks”, podría justificar sobradamente la adopción de un sistema de salud para el resto de los ciudadanos norteamericanos y complementa una demanda colectiva que debería estar incluida en las tablas de los derechos humanos:
“Toda nación debe garantizar a cada uno de sus ciudadanos, una atención medica adecuada”.
“La Vida Inmortal de Henrietta Lacks” es la biografía de una heroína anónima y sus descendientes. Henrietta Lacks fue una agricultora pobre que trabajó la misma tierra que sus antepasados esclavos al sur de Virginia y contrajo cáncer cuando tenía 30 años.
Poco antes de morir, en 1951, le fue tomada una muestra de sus células. Nadie sabe como, pero las células nunca murieron. No solo se reproducen y ejercen todas sus funciones, sino que además, ni siquiera envejecen. Los científicos las denominan células HeLa.
Las células HeLa fueron vitales para desarrollar la vacuna contra el polio y para elaborar medicinas decisivas en la lucha contra el cancer.
Los descendientes de Henrietta no supieron de su "inmortalidad" hasta más de veinte años después de su muerte y aunque las células se han convertido en una industria multimillonaria que vende materiales biológicos humanos, su familia nunca disfrutó de ninguna ganancia.
Paradójicamente, los hijos de Henrietta y sus nietos siguen viviendo sin un seguro médico.
@henriquelazo
jueves, 16 de septiembre de 2010
La Razón De Mi Vida
Henrique Lazo
Conversar con Fito Páez y no preguntarle por Evita, es un atrevimiento mayor que preguntárselo. El personaje de Eva Duarte de Perón es un tema controversial para el pueblo argentino. La tentación es muy grande.
El cantautor habla de los problemas surgidos con su reciente película en Argentina pues se basa en un hecho real que se prefiere olvidar. La cena está servida. Igual situación vivieron los realizadores de “Evita” para filmar en Buenos Aires, teniendo que rodar en Hungría.
Para unos, Eva Perón es Santa Evita, la madre de los descamisados. Para otros, una cortesana moderna.
Eva Perón escribe su biografía “La Razón De Mi Vida” en 1952, poco antes de morir. De Los Toldos a Europa. Su existencia se convierte en una leyenda y sirve como tema para varios libros, unos en contra y otros a favor. Debates en programas de televisión, encuestas y artículos de prensa.
Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, -los creadores de "Jesus Christ Superstar"- convierten a “Evita” en un éxito indiscutible. Un disco, una opera rock y una película, ganan, prácticamente, todos los premios del espectáculo y diferentes compañías la representan por todo el mundo y en varios idiomas.
El musical se presenta en Londres, Los Ángeles y Nueva York. La Paramount Pictures adquiere los derechos cinematográficos y se ven envueltos en el proyecto los directores Oliver Stone y Ken Russell. Quince años transcurrieron desde su concepción hasta su estreno en diciembre de 1996.
Meryl Streep y Michelle Pfeiffer desean protagonizarla. Finalmente, Madonna obtiene el papel –por el que lucha como por ningún otro- y le da vida al personaje que le permite obtener la aclamación del publico, el elogio de la critica especializada y la nominación para un Oscar.
Así como el Guernica de Picasso puede transmitir el horror de la guerra civil española, “Evita”, la película de Alan Parker, es como un enorme mural mexicano –pero en celuloide- que describe las virtudes y los defectos del ser latinoamericano, una joya en su género.
“Evita” es la historia de una región y de una manera de ser. La cruda realidad del populismo empobrecedor y -el pretexto- la vida de una mujer argentina extraordinaria, Eva María Duarte de Perón: Evita.
Conversar con Fito Páez y no preguntarle por Evita, es un atrevimiento mayor que preguntárselo. El personaje de Eva Duarte de Perón es un tema controversial para el pueblo argentino. La tentación es muy grande.
El cantautor habla de los problemas surgidos con su reciente película en Argentina pues se basa en un hecho real que se prefiere olvidar. La cena está servida. Igual situación vivieron los realizadores de “Evita” para filmar en Buenos Aires, teniendo que rodar en Hungría.
Para unos, Eva Perón es Santa Evita, la madre de los descamisados. Para otros, una cortesana moderna.
Eva Perón escribe su biografía “La Razón De Mi Vida” en 1952, poco antes de morir. De Los Toldos a Europa. Su existencia se convierte en una leyenda y sirve como tema para varios libros, unos en contra y otros a favor. Debates en programas de televisión, encuestas y artículos de prensa.
Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, -los creadores de "Jesus Christ Superstar"- convierten a “Evita” en un éxito indiscutible. Un disco, una opera rock y una película, ganan, prácticamente, todos los premios del espectáculo y diferentes compañías la representan por todo el mundo y en varios idiomas.
El musical se presenta en Londres, Los Ángeles y Nueva York. La Paramount Pictures adquiere los derechos cinematográficos y se ven envueltos en el proyecto los directores Oliver Stone y Ken Russell. Quince años transcurrieron desde su concepción hasta su estreno en diciembre de 1996.
Meryl Streep y Michelle Pfeiffer desean protagonizarla. Finalmente, Madonna obtiene el papel –por el que lucha como por ningún otro- y le da vida al personaje que le permite obtener la aclamación del publico, el elogio de la critica especializada y la nominación para un Oscar.
Así como el Guernica de Picasso puede transmitir el horror de la guerra civil española, “Evita”, la película de Alan Parker, es como un enorme mural mexicano –pero en celuloide- que describe las virtudes y los defectos del ser latinoamericano, una joya en su género.
“Evita” es la historia de una región y de una manera de ser. La cruda realidad del populismo empobrecedor y -el pretexto- la vida de una mujer argentina extraordinaria, Eva María Duarte de Perón: Evita.
martes, 14 de septiembre de 2010
Extraña profesión
Henrique lazo
A la hora de encontrar los referentes artísticos del siglo XX, se habla de pintores, escritores, músicos, escultores o arquitectos, y casi como una concesión, se desliza un cineasta entre ellos. Quizás sea, como dice Milos Forman, porque un director es un poquito de todo: un poquito de escritor, un poquito de actor, un poquito de pintor. Para Forman, un buen director es aquel que escoge para ejercer su oficio a personas que sean mas habilidosas que él: una profesión extraña.
La historia del cine comienza el 28 de diciembre de 1895, fecha en la que los hermanos Lumiere proyectaron públicamente la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon. En sus comienzos, nadie pensó que el invento se convertiría en el Séptimo Arte y en una industria capaz de generar millones de puestos de trabajo. Tomás Alva Edison, patentó el hallazgo francés en los Estados Unidos mientras los hermanos Lumière, en un año, creaban más de 500 películas.
El cine marca un hito en lo que a espectáculos populares se refiere. Influye en la vida de la sociedad y se convierte en un espectáculo de masas que trasciende la sala de proyección para ingresar en la esfera de lo personal. Es un medio de entretenimiento sostenido por una estructura industrial muy eficaz que –algunas veces- propone modelos artísticos para el deleite del público.
Milos Forman, extraordinario director de cine nacido en la Republica Checa, es un especialista en crear obras maestras. “Amadeus”, basada en la vida de Mozart, recibió 8 Oscars y “Alguien voló sobre el nido del cuco”, ganó 5. Pero su película “El Pueblo contra Larry Flint” le permitió establecer su criterio sobre la libertad de expresión.
“Si tu vives muchos años bajo un régimen nazi y 20 años soportando un sistema comunista totalitario, aprendes a valorar lo que significa la libertad y lo fácil que es perderla. La piedra angular de la democracia es la prensa libre. Creamos las instituciones, las escuelas y los gobiernos para que nos ayuden a vivir. Después de un cierto tiempo, en vez de servirnos, pretenden dominarnos y enseñarnos a vivir”.
A la hora de encontrar los referentes artísticos del siglo XX, se habla de pintores, escritores, músicos, escultores o arquitectos, y casi como una concesión, se desliza un cineasta entre ellos. Quizás sea, como dice Milos Forman, porque un director es un poquito de todo: un poquito de escritor, un poquito de actor, un poquito de pintor. Para Forman, un buen director es aquel que escoge para ejercer su oficio a personas que sean mas habilidosas que él: una profesión extraña.
La historia del cine comienza el 28 de diciembre de 1895, fecha en la que los hermanos Lumiere proyectaron públicamente la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon. En sus comienzos, nadie pensó que el invento se convertiría en el Séptimo Arte y en una industria capaz de generar millones de puestos de trabajo. Tomás Alva Edison, patentó el hallazgo francés en los Estados Unidos mientras los hermanos Lumière, en un año, creaban más de 500 películas.
El cine marca un hito en lo que a espectáculos populares se refiere. Influye en la vida de la sociedad y se convierte en un espectáculo de masas que trasciende la sala de proyección para ingresar en la esfera de lo personal. Es un medio de entretenimiento sostenido por una estructura industrial muy eficaz que –algunas veces- propone modelos artísticos para el deleite del público.
Milos Forman, extraordinario director de cine nacido en la Republica Checa, es un especialista en crear obras maestras. “Amadeus”, basada en la vida de Mozart, recibió 8 Oscars y “Alguien voló sobre el nido del cuco”, ganó 5. Pero su película “El Pueblo contra Larry Flint” le permitió establecer su criterio sobre la libertad de expresión.
“Si tu vives muchos años bajo un régimen nazi y 20 años soportando un sistema comunista totalitario, aprendes a valorar lo que significa la libertad y lo fácil que es perderla. La piedra angular de la democracia es la prensa libre. Creamos las instituciones, las escuelas y los gobiernos para que nos ayuden a vivir. Después de un cierto tiempo, en vez de servirnos, pretenden dominarnos y enseñarnos a vivir”.
lunes, 6 de septiembre de 2010
EL NEGOCIO DEL OTRO
Henrique Lazo
El culto a la violencia no es nuevo. De hecho, casi todas las civilizaciones la han promovido y justificado de alguna manera.
Las guerras son un negocio para algunos pocos y la desgracia para todos aquellos que se embarcan en la consecución de la gloria ajena de los que capitalizan los resultados.
Los traficantes del odio aparecen como personas serias y los pacifistas como seres que no entienden el culto irracional a la idea de destruir para supuestamente construir.
Dos mil años después que en Jerusalén se pusiera de moda el perdón, los seres humanos hemos acordado contraponerle al negocio de la guerra, la cultura de la paz.
Consiste en una serie de valores y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas
La idea de una cultura de paz se elaboró por primera vez en el Congreso Internacional sobre la paz en la mente de los hombres, que se celebró en Costa de Marfil en julio de 1989.
Se intenta concienciar al mundo sobre la necesidad de tener una cultura de No Violencia. “Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los pilares de la paz”.
Respetar la vida y la dignidad de los demás. Acabar con la discriminación rechazando la violencia en todos sus aspectos. Liberar la generosidad, para terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión política y económica.
Defender la libertad de expresión y la diversidad cultural privilegiando el diálogo sin ceder al fanatismo y al rechazo. Promover la comprensión y la tolerancia.
Preservar el planeta promoviendo un consumo responsable. Reinventar la solidaridad propiciando la participación de las mujeres y los principios democráticos. Y como la poesía no es de quien la escribe sino de quien la necesita:
“General, yo no puedo destruir sus flotas ni sus tanques ni se que tiempo durará esta guerra, pero cada noche algunas de sus órdenes muere sin ser cumplida y queda invicta algunas de mis canciones”.
El culto a la violencia no es nuevo. De hecho, casi todas las civilizaciones la han promovido y justificado de alguna manera.
Las guerras son un negocio para algunos pocos y la desgracia para todos aquellos que se embarcan en la consecución de la gloria ajena de los que capitalizan los resultados.
Los traficantes del odio aparecen como personas serias y los pacifistas como seres que no entienden el culto irracional a la idea de destruir para supuestamente construir.
Dos mil años después que en Jerusalén se pusiera de moda el perdón, los seres humanos hemos acordado contraponerle al negocio de la guerra, la cultura de la paz.
Consiste en una serie de valores y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas
La idea de una cultura de paz se elaboró por primera vez en el Congreso Internacional sobre la paz en la mente de los hombres, que se celebró en Costa de Marfil en julio de 1989.
Se intenta concienciar al mundo sobre la necesidad de tener una cultura de No Violencia. “Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los pilares de la paz”.
Respetar la vida y la dignidad de los demás. Acabar con la discriminación rechazando la violencia en todos sus aspectos. Liberar la generosidad, para terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión política y económica.
Defender la libertad de expresión y la diversidad cultural privilegiando el diálogo sin ceder al fanatismo y al rechazo. Promover la comprensión y la tolerancia.
Preservar el planeta promoviendo un consumo responsable. Reinventar la solidaridad propiciando la participación de las mujeres y los principios democráticos. Y como la poesía no es de quien la escribe sino de quien la necesita:
“General, yo no puedo destruir sus flotas ni sus tanques ni se que tiempo durará esta guerra, pero cada noche algunas de sus órdenes muere sin ser cumplida y queda invicta algunas de mis canciones”.
martes, 24 de agosto de 2010
Haciéndose la monja
Henrique Lazo
Cuando la iglesia se apoderó del mundo, no se hizo teatro en Europa durante nueve siglos. El arte que nos enseñó, el poder mágico y misterioso de la palabra como comunicación humana, fue prohibido por la iglesia medieval hasta que una monja alemana, disolvió la bruma desatada por la tempestad de la censura.
Rosvita von Gandersheim, desde un convento en Alemania, “haciéndose la monja” disfrazó el teatro de santo y trasladó los discursos religiosos habituales, al teatro clásico para evitar la inquisición. Hágase la luz.
La razón de la iglesia para ver con malos ojos al teatro, era más que justificada. Para los cristianos que morían devorados por la fieras en los anfiteatros romanos, el teatro era sinónimo de tortura y sufrimiento.
El teatro romano, al igual que su imperio, se fue degenerando y aquel espectáculo popular que habían heredado de los griegos, se convirtió en una fiesta de sangre para satisfacer el apetito megalómano de sus gobernantes.
La teatralidad en los seres humanos y el mimetismo de los animales, existen desde que la vida tuvo uso de razón.
El mimetismo, es la capacidad que tienen los animales para cambiar tanto la forma de su cuerpo como su color de acuerdo con el medio ambiente en que se encuentran. Esta propiedad de disfrazarse la utilizan para ocultarse y no ser descubiertos por sus enemigos y para atacar o defenderse.
La teatralidad humana es una destreza indispensable para la vida social que consiste en la habilidad de sustituir una realidad por otra, muchas veces mas real que la realidad que se intenta representar.
Nada mas sospechoso que prohibir las ideas y las formas artísticas de expresarlas. La lista de libros, pinturas y películas que han sido proscritas por el poder, es larga.
Al correr del tiempo, esas obras, se convierten en materia indispensable para la misma sociedad que las prohibió y los que pretenden nublar los días soleados terminan escondiéndose en las cuevas del olvido para siempre.
Cuando la iglesia se apoderó del mundo, no se hizo teatro en Europa durante nueve siglos. El arte que nos enseñó, el poder mágico y misterioso de la palabra como comunicación humana, fue prohibido por la iglesia medieval hasta que una monja alemana, disolvió la bruma desatada por la tempestad de la censura.
Rosvita von Gandersheim, desde un convento en Alemania, “haciéndose la monja” disfrazó el teatro de santo y trasladó los discursos religiosos habituales, al teatro clásico para evitar la inquisición. Hágase la luz.
La razón de la iglesia para ver con malos ojos al teatro, era más que justificada. Para los cristianos que morían devorados por la fieras en los anfiteatros romanos, el teatro era sinónimo de tortura y sufrimiento.
El teatro romano, al igual que su imperio, se fue degenerando y aquel espectáculo popular que habían heredado de los griegos, se convirtió en una fiesta de sangre para satisfacer el apetito megalómano de sus gobernantes.
La teatralidad en los seres humanos y el mimetismo de los animales, existen desde que la vida tuvo uso de razón.
El mimetismo, es la capacidad que tienen los animales para cambiar tanto la forma de su cuerpo como su color de acuerdo con el medio ambiente en que se encuentran. Esta propiedad de disfrazarse la utilizan para ocultarse y no ser descubiertos por sus enemigos y para atacar o defenderse.
La teatralidad humana es una destreza indispensable para la vida social que consiste en la habilidad de sustituir una realidad por otra, muchas veces mas real que la realidad que se intenta representar.
Nada mas sospechoso que prohibir las ideas y las formas artísticas de expresarlas. La lista de libros, pinturas y películas que han sido proscritas por el poder, es larga.
Al correr del tiempo, esas obras, se convierten en materia indispensable para la misma sociedad que las prohibió y los que pretenden nublar los días soleados terminan escondiéndose en las cuevas del olvido para siempre.
domingo, 22 de agosto de 2010
Tranquilo Bobby
Henrique Lazo
El director de cine Emilio Estévez tenía apenas seis años cuando el senador de Nueva York Robert Kennedy, hermano menor de John F. Kennedy, fue asesinado en Los Ángeles, California, el 6 de junio de 1968. Ese suceso tan triste y devastador debió haberlo marcado al igual que a todas las personas que saben que la libertad es el insumo mas importante en la dieta existencial de los ciudadanos del mundo.
La película “Bobby” dirigida por Estévez está basada en la vida de 20 personas que estaban cerca del Hotel Ambassador y que fueron testigos de excepción del magnicidio. La película fue estrenada en el Festival de Venecia y recibió una larga ovación de pie a la que le siguió el premio como el mejor filme de corte biográfico. Robert Kennedy tuvo una corta carrera política y el mayor legado fue su contribución al Movimiento Afro-Estadounidense por los derechos civiles.
El grupo de actores que conforma esta película está considerado como el elenco más importante jamás reunido en la historia del cine. Habría sido imposible hacer esta obra si se hubieran tenido que pagar los salarios que normalmente cobran los protagonistas. A veces, en Hollywood, el factor dinero no es lo más importante. Al final de la película se escucha el resumen de un discurso maravilloso de Robert Keneddy que vale la pena recordar.
“La insensata violencia en Norteamérica de nuevo salpica a nuestro país y no incumbe a una sola raza. Las víctimas de la violencia son negras y blancas, ricas y pobres, jóvenes y viejas, famosas y desconocidas. Y sin embargo, parecemos tolerar un nivel creciente de violencia, que ignora nuestra común humanidad y nuestras demandas a la civilización. Demasiadas veces celebramos la arrogancia, la chulería y a los bravucones".
Demasiadas veces excusamos, a los que quieres construir su vida sobre los sueños destrozados de otros seres humanos. Nuestra vida en este planeta es demasiado corta. Podemos recordar, aunque sea por un momento, que aquellos que viven con nosotros son nuestros hermanos, que compartimos el mismo corto momento de vida y que solo buscan, como nosotros, la oportunidad de vivir la vida con bienestar y felicidad.
El director de cine Emilio Estévez tenía apenas seis años cuando el senador de Nueva York Robert Kennedy, hermano menor de John F. Kennedy, fue asesinado en Los Ángeles, California, el 6 de junio de 1968. Ese suceso tan triste y devastador debió haberlo marcado al igual que a todas las personas que saben que la libertad es el insumo mas importante en la dieta existencial de los ciudadanos del mundo.
La película “Bobby” dirigida por Estévez está basada en la vida de 20 personas que estaban cerca del Hotel Ambassador y que fueron testigos de excepción del magnicidio. La película fue estrenada en el Festival de Venecia y recibió una larga ovación de pie a la que le siguió el premio como el mejor filme de corte biográfico. Robert Kennedy tuvo una corta carrera política y el mayor legado fue su contribución al Movimiento Afro-Estadounidense por los derechos civiles.
El grupo de actores que conforma esta película está considerado como el elenco más importante jamás reunido en la historia del cine. Habría sido imposible hacer esta obra si se hubieran tenido que pagar los salarios que normalmente cobran los protagonistas. A veces, en Hollywood, el factor dinero no es lo más importante. Al final de la película se escucha el resumen de un discurso maravilloso de Robert Keneddy que vale la pena recordar.
“La insensata violencia en Norteamérica de nuevo salpica a nuestro país y no incumbe a una sola raza. Las víctimas de la violencia son negras y blancas, ricas y pobres, jóvenes y viejas, famosas y desconocidas. Y sin embargo, parecemos tolerar un nivel creciente de violencia, que ignora nuestra común humanidad y nuestras demandas a la civilización. Demasiadas veces celebramos la arrogancia, la chulería y a los bravucones".
Demasiadas veces excusamos, a los que quieres construir su vida sobre los sueños destrozados de otros seres humanos. Nuestra vida en este planeta es demasiado corta. Podemos recordar, aunque sea por un momento, que aquellos que viven con nosotros son nuestros hermanos, que compartimos el mismo corto momento de vida y que solo buscan, como nosotros, la oportunidad de vivir la vida con bienestar y felicidad.
martes, 17 de agosto de 2010
La cara del otro
Henrique Lazo
Los avances tecnológicos siempre vienen acompañados -como un pan debajo del brazo- de ventajas y desventajas. La ciencia y la tecnología han servido para modelar y transformar las sociedades contemporáneas.
Los avances científicos y tecnológicos han trastocado la relación del hombre con la naturaleza. La interacción entre los seres vivos modificando el medio ambiente ha roto el equilibrio entre el hombre y la sociedad. La tecnología se encuentra en una constante evolución y los objetos que no se adaptan, desaparecen.
Para unos, la ciencia y la tecnología no se pueden estudiar fuera del contexto social en el que se presentan. Entre ellas, existe un claro estado de asociación en la que conviven generando un beneficio mutuo.
Otros consideran que la sociedad no tolera aquello sobre lo que no dispone información o lo que no puede comprender. Una frase escrita por el humanista francés Albert Camus, revela esta percepción: “El siglo XVII fue de las matemáticas, el siglo XVIII el de las ciencias físicas, el siglo XIX el de la biología y el siglo XX es el siglo del miedo”.
Lo que une a la ciencia y la tecnología con la sociedad son las necesidades y los deseos de la sociedad de evaluar una variedad de opciones en cuanto a lo que podría ser el destino de la humanidad. La idea, es estudiar los efectos en la sociedad actual y los posibles efectos en las sociedades del futuro.
Hoy en día, es casi imposible encontrar alguna foto -sobre todo de modelos en anuncios de belleza- que no haya sido retocada usando sencillos programas informáticos como PhotoShop.
Parlamentarios franceses y británicos quieren regular esta práctica, aduciendo que crean imágenes irreales que los jóvenes cuando ven estas fotos de modelos perfectas se sienten mal consigo mismos e intentan emular, a costa de su salud, provocando casos de anorexia y bulimia.
Francia quiere que se advierta sobre cualquier imagen retocada, imponiendo multas a los infractores. Los legisladores británicos están considerando prohibir los arreglos en anuncios protagonizados por menores de 16 años.
Los diseñadores gráficos piensan que a quienes deberían penalizar es a aquellos que usen estas herramientas para crear odio.
Los avances tecnológicos siempre vienen acompañados -como un pan debajo del brazo- de ventajas y desventajas. La ciencia y la tecnología han servido para modelar y transformar las sociedades contemporáneas.
Los avances científicos y tecnológicos han trastocado la relación del hombre con la naturaleza. La interacción entre los seres vivos modificando el medio ambiente ha roto el equilibrio entre el hombre y la sociedad. La tecnología se encuentra en una constante evolución y los objetos que no se adaptan, desaparecen.
Para unos, la ciencia y la tecnología no se pueden estudiar fuera del contexto social en el que se presentan. Entre ellas, existe un claro estado de asociación en la que conviven generando un beneficio mutuo.
Otros consideran que la sociedad no tolera aquello sobre lo que no dispone información o lo que no puede comprender. Una frase escrita por el humanista francés Albert Camus, revela esta percepción: “El siglo XVII fue de las matemáticas, el siglo XVIII el de las ciencias físicas, el siglo XIX el de la biología y el siglo XX es el siglo del miedo”.
Lo que une a la ciencia y la tecnología con la sociedad son las necesidades y los deseos de la sociedad de evaluar una variedad de opciones en cuanto a lo que podría ser el destino de la humanidad. La idea, es estudiar los efectos en la sociedad actual y los posibles efectos en las sociedades del futuro.
Hoy en día, es casi imposible encontrar alguna foto -sobre todo de modelos en anuncios de belleza- que no haya sido retocada usando sencillos programas informáticos como PhotoShop.
Parlamentarios franceses y británicos quieren regular esta práctica, aduciendo que crean imágenes irreales que los jóvenes cuando ven estas fotos de modelos perfectas se sienten mal consigo mismos e intentan emular, a costa de su salud, provocando casos de anorexia y bulimia.
Francia quiere que se advierta sobre cualquier imagen retocada, imponiendo multas a los infractores. Los legisladores británicos están considerando prohibir los arreglos en anuncios protagonizados por menores de 16 años.
Los diseñadores gráficos piensan que a quienes deberían penalizar es a aquellos que usen estas herramientas para crear odio.
lunes, 16 de agosto de 2010
Diseño inteligente
Henrique Lazo
La vieja controversia entre los creacionistas y los evolucionistas ha regresado. Por primera vez desde que Charles Darwin publicó su "Origen de las Especies", los evolucionistas están a la defensiva. Durante 145 años los científicos han tenido el argumento para atacar el monopolio de las religiones sobre el tema del origen de la vida.
Este pensamiento se conoce como la Teoría de la Evolución y relega la idea de la Divina Creación al reino de la superstición no-científica. Es el materialismo radical de la selección natural. Los minerales se transforman en plantas, las plantas en animales y los animales en humanos. No hace falta Dios.
El debate, en este caso, es para decidir como enseñar la Teoría de la Evolución en las escuelas y universidades. ¿Evolución o creación? Para los creacionistas, la vida biológica contiene elementos demasiado complejos que no pueden ser explicados por la selección natural, por lo tanto, somos productos de un "diseñador inteligente".
El concepto antecede al hecho. Los creacionistas llaman Dios al creador pero los proponentes del Diseño Inteligente evitan esa palabra y no recurren a la Biblia en busca de respuestas.
Los creyentes del Diseño Inteligente utilizan un lenguaje científico y consideran que un tema tan complicado puede verse desde dos puntos de vista igualmente racionales pero opuestos, y debe enseñarse desde los dos puntos de vista para que los estudiantes aprendan las dos perspectivas. Es la nueva herramienta del Diseño Inteligente para promover su pensamiento y la denominan "enseñar la controversia".
Los evolucionistas consideran que en democracia todas las ideas deben de ser escuchadas, pero en el campo científico no todas las teorías son iguales. Solamente aquellas que sobreviven al escrutinio científico durante décadas o siglos llegan a los salones de clase, las demás se descartan. Para los creacionistas esa decisión la debe tomar la comunidad estudiantil y no un grupo de expertos.
Los creacionistas consideran que los evolucionistas se quedaron en la época de la máquina de vapor y no se han puesto al día con la biología de la era de la información. Para los evolucionistas, el Diseño Inteligente o la Ciencia de la Creación, no es más que la misma explicación religiosa vestida con una bata de laboratorio. Para los creacionistas el único que desciende del mono es Darwin.
La vieja controversia entre los creacionistas y los evolucionistas ha regresado. Por primera vez desde que Charles Darwin publicó su "Origen de las Especies", los evolucionistas están a la defensiva. Durante 145 años los científicos han tenido el argumento para atacar el monopolio de las religiones sobre el tema del origen de la vida.
Este pensamiento se conoce como la Teoría de la Evolución y relega la idea de la Divina Creación al reino de la superstición no-científica. Es el materialismo radical de la selección natural. Los minerales se transforman en plantas, las plantas en animales y los animales en humanos. No hace falta Dios.
El debate, en este caso, es para decidir como enseñar la Teoría de la Evolución en las escuelas y universidades. ¿Evolución o creación? Para los creacionistas, la vida biológica contiene elementos demasiado complejos que no pueden ser explicados por la selección natural, por lo tanto, somos productos de un "diseñador inteligente".
El concepto antecede al hecho. Los creacionistas llaman Dios al creador pero los proponentes del Diseño Inteligente evitan esa palabra y no recurren a la Biblia en busca de respuestas.
Los creyentes del Diseño Inteligente utilizan un lenguaje científico y consideran que un tema tan complicado puede verse desde dos puntos de vista igualmente racionales pero opuestos, y debe enseñarse desde los dos puntos de vista para que los estudiantes aprendan las dos perspectivas. Es la nueva herramienta del Diseño Inteligente para promover su pensamiento y la denominan "enseñar la controversia".
Los evolucionistas consideran que en democracia todas las ideas deben de ser escuchadas, pero en el campo científico no todas las teorías son iguales. Solamente aquellas que sobreviven al escrutinio científico durante décadas o siglos llegan a los salones de clase, las demás se descartan. Para los creacionistas esa decisión la debe tomar la comunidad estudiantil y no un grupo de expertos.
Los creacionistas consideran que los evolucionistas se quedaron en la época de la máquina de vapor y no se han puesto al día con la biología de la era de la información. Para los evolucionistas, el Diseño Inteligente o la Ciencia de la Creación, no es más que la misma explicación religiosa vestida con una bata de laboratorio. Para los creacionistas el único que desciende del mono es Darwin.
lunes, 9 de agosto de 2010
Vivir juntos
Henrique Lazo
Nada mas inexorable que la frase: Siempre hemos estado aquí, y –siempre- estaremos aquí, juntos. Esta es, la reflexión a la que uno llega, si le trata de buscar un sentido cotidiano, práctico, a la teoría sobre la relatividad elaborada por Albert Einstein.
Según el científico alemán, la materia no se destruye, se transforma. La masa y la energía son equivalentes. El axioma es inmediato: El ser humano es materia, el ser humano es eterno. Tenemos que aprender a convivir. Tenemos que vivir juntos.
Cuando aceptamos que el otro también tiene razón, sentamos la base para la tolerancia, y la interacción se torna excelente. El fanatismo queda derrotado. Nadie puede creer que su punto de vista es absoluto, y se carece de razón para imponerlo a los otros.
La paz no se resuelve apelando a la buena voluntad de los hombres. Con buena fe, los hombres pueden destruir a otros hombres, si los consideran enemigos suyos. Lo único que puede mejorar al hombre es el conocimiento.
Si no hay reglas, el conocimiento no tiene sentido. El marco legal es el sustento de la convivencia. Uno observa, dos grupos en pugna, -y paradójicamente- con los mismos objetivos: libertad, igualdad y paz.
¿Y , por qué no se ponen de acuerdo? En la televisión, una mujer explica el país con la bandera, asignándole a cada color una manera de pensar. Demanda respeto, reflexión y acuerdo. “En la bandera cabemos todos”.
En todos los estados, debe haber un gobierno y una oposición. Es la única manera que la sociedad que los genera pueda sentirse tranquila. Un grupo gobierna, y el otro, fiscaliza su gestión. Para la filosofía china, una acción sin resistencia, no es estable.
Todo pensamiento necesita oposición para que exista equilibrio. La relación debe ser dos a uno. De tres monedas, dos caras y un sello, o, dos sellos y una cara.
En su tiempo, los mayas de Centroamérica tenían mapas de navegación del mar Caribe y del Atlántico norte. Creían que en Groenlandia existía un demonio cuya intención era atraerlos hacia el frío del Polo Norte para destruirlos.
Los vikingos de Groenlandia, también navegantes, imaginaban también, que un Dios maya los atraería con una fuerza magnética, hacia su destrucción por el calor de las tórridas costas de Centroamérica.
Américo Vespucio, que pensaba que la tierra era redonda, aportó la feliz disolución de los dos demonios a los mayas y a los vikingos, con un mapa común con curvatura correcta.
Nada mas inexorable que la frase: Siempre hemos estado aquí, y –siempre- estaremos aquí, juntos. Esta es, la reflexión a la que uno llega, si le trata de buscar un sentido cotidiano, práctico, a la teoría sobre la relatividad elaborada por Albert Einstein.
Según el científico alemán, la materia no se destruye, se transforma. La masa y la energía son equivalentes. El axioma es inmediato: El ser humano es materia, el ser humano es eterno. Tenemos que aprender a convivir. Tenemos que vivir juntos.
Cuando aceptamos que el otro también tiene razón, sentamos la base para la tolerancia, y la interacción se torna excelente. El fanatismo queda derrotado. Nadie puede creer que su punto de vista es absoluto, y se carece de razón para imponerlo a los otros.
La paz no se resuelve apelando a la buena voluntad de los hombres. Con buena fe, los hombres pueden destruir a otros hombres, si los consideran enemigos suyos. Lo único que puede mejorar al hombre es el conocimiento.
Si no hay reglas, el conocimiento no tiene sentido. El marco legal es el sustento de la convivencia. Uno observa, dos grupos en pugna, -y paradójicamente- con los mismos objetivos: libertad, igualdad y paz.
¿Y , por qué no se ponen de acuerdo? En la televisión, una mujer explica el país con la bandera, asignándole a cada color una manera de pensar. Demanda respeto, reflexión y acuerdo. “En la bandera cabemos todos”.
En todos los estados, debe haber un gobierno y una oposición. Es la única manera que la sociedad que los genera pueda sentirse tranquila. Un grupo gobierna, y el otro, fiscaliza su gestión. Para la filosofía china, una acción sin resistencia, no es estable.
Todo pensamiento necesita oposición para que exista equilibrio. La relación debe ser dos a uno. De tres monedas, dos caras y un sello, o, dos sellos y una cara.
En su tiempo, los mayas de Centroamérica tenían mapas de navegación del mar Caribe y del Atlántico norte. Creían que en Groenlandia existía un demonio cuya intención era atraerlos hacia el frío del Polo Norte para destruirlos.
Los vikingos de Groenlandia, también navegantes, imaginaban también, que un Dios maya los atraería con una fuerza magnética, hacia su destrucción por el calor de las tórridas costas de Centroamérica.
Américo Vespucio, que pensaba que la tierra era redonda, aportó la feliz disolución de los dos demonios a los mayas y a los vikingos, con un mapa común con curvatura correcta.
martes, 3 de agosto de 2010
Carteleras habituales
Henrique Lazo
La glamorosa década de los sesenta empezó a desteñirse apenas se escuchó por la radio que Jimi Hendrix se había marchado sin pasaporte.
Detrás de aquellas escenas vaporosas y excéntricas de las estrellas del rock se estaba gestando una especie de cubismo sonoro conocido como música industrial que sustraía el contenido y dejaba la cáscara como única referencia.
El Punk fue el preludio. El comienzo de la década de los setenta se parecía mas al afiche de un sindicato que a Carnaby Street.
Dicen los sociólogos urbanos que lo mas cercano al abandono social es una ventana rota que nadie repara porque después aparece la basura y por consiguiente, los graffiti.
El arte urbano callejero tiene la tarea de contar las historias que no aparecen en las carteleras habituales. Los graffiti han acompañado al ser humano desde las primeras civilizaciones.
Desde hace unos años, un artista de la calle, desconocido y que firma sus obras como Banksy, es, paradójicamente, el exponente del graffiti más reconocido de los últimos tiempos.
Utiliza en forma clandestina edificios, casas, calles, carros, puentes, puertas, barcos, zoológicos, museos hasta el muro de Cisjordania para promover visiones distintas a las de los grandes medios de comunicación.
Su trabajos son sátiras sobre política, cultura pop y moralidad. Combina la escritura con graffitis estarcidos con plantilla. Sus obras se han convertido en libros y se han hecho populares en varias ciudades del mundo especialmente en Londres.
Banksy, también trabaja cobrando para organizaciones benéficas como Greenpeace aunque sus detractores consideran que sus expresiones, como la de otros grafiteros, son puro vandalismo.
Sus primeras intervenciones consistieron en producir parodias de obras de arte o antigüedades que logró colocar en museos sin que nadie se diera cuenta.
La Galería de Londres, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo Metropolitano de Arte, el Museo Americano de Historia Natural y el Museo Británico de Londres fueron el soporte de su destreza efímera que se valora por el tiempo que logra exhibirse sin ser descubierta.
La glamorosa década de los sesenta empezó a desteñirse apenas se escuchó por la radio que Jimi Hendrix se había marchado sin pasaporte.
Detrás de aquellas escenas vaporosas y excéntricas de las estrellas del rock se estaba gestando una especie de cubismo sonoro conocido como música industrial que sustraía el contenido y dejaba la cáscara como única referencia.
El Punk fue el preludio. El comienzo de la década de los setenta se parecía mas al afiche de un sindicato que a Carnaby Street.
Dicen los sociólogos urbanos que lo mas cercano al abandono social es una ventana rota que nadie repara porque después aparece la basura y por consiguiente, los graffiti.
El arte urbano callejero tiene la tarea de contar las historias que no aparecen en las carteleras habituales. Los graffiti han acompañado al ser humano desde las primeras civilizaciones.
Desde hace unos años, un artista de la calle, desconocido y que firma sus obras como Banksy, es, paradójicamente, el exponente del graffiti más reconocido de los últimos tiempos.
Utiliza en forma clandestina edificios, casas, calles, carros, puentes, puertas, barcos, zoológicos, museos hasta el muro de Cisjordania para promover visiones distintas a las de los grandes medios de comunicación.
Su trabajos son sátiras sobre política, cultura pop y moralidad. Combina la escritura con graffitis estarcidos con plantilla. Sus obras se han convertido en libros y se han hecho populares en varias ciudades del mundo especialmente en Londres.
Banksy, también trabaja cobrando para organizaciones benéficas como Greenpeace aunque sus detractores consideran que sus expresiones, como la de otros grafiteros, son puro vandalismo.
Sus primeras intervenciones consistieron en producir parodias de obras de arte o antigüedades que logró colocar en museos sin que nadie se diera cuenta.
La Galería de Londres, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo Metropolitano de Arte, el Museo Americano de Historia Natural y el Museo Británico de Londres fueron el soporte de su destreza efímera que se valora por el tiempo que logra exhibirse sin ser descubierta.
viernes, 30 de julio de 2010
La fiesta está brava
Henrique Lazo
Es domingo, son las tres de la tarde y el toro medita “por los vientos que soplan va a llegar mi turno y soy el quinto de la tarde, y no hay quinto malo. En momentos, estaré protagonizando -con mi vida- una corrida de toros. No hay vuelta atrás”.
Suena el clarín y un grupo de hombres, -a pie y a caballo- vestidos de lentejuelas y cueros, hace el paseíllo en medio de aplausos, gritos y botas de vino. El político de moda y la otrora ex-reina de belleza, se sientan en el tendido, para concretar la “crónica de una muerte anunciada”.
De repente, en los chiqueros, se siente algo raro en el ambiente. Las voces se enmudecen y se escuchan otras diferentes protestando por lo que se va a consumar. “Es, me dije, un visitante, solo eso y nada mas”.
Por primera vez en estas tierras taurinas -que yo recuerde- un grupo de seres humanos se hace presente en una plaza de toros para condenar la fiesta. Es una situación inusual. Las voces de protesta, -pocas en verdad- comparadas con la efervescencia y las expectativas etílicas, se dejan escuchar.
La emoción se apodera de nuevo del coso y la esperanza de sobrevivir a esta velada dominical se desvanece. Solo un indulto presidencial, al final de la involuntaria batalla, puede detener el ajusticiamiento. La suerte está echada.
La música marca el compás y los capotes de seda y vírgenes cuelgan en los burladeros. Cada uno desde su sitio ejerce su complicidad. Desde la sombra y desde el sol cada quien grita su juicio. En el ruedo, la zarzuela de “sangre y arena”, comenzó.
Verónicas y Chicuelinas llevan el tercio a los picadores. Las banderillas dan paso a la muleta y el diestro brinda por la muerte. Trincherazos, naturales, un pase de pecho, y la música llena todos los espacios. La faena se cumple a cabalidad. El soberano aplaude.
Lo demás es crónica del día siguiente: dos orejas y un rabo. El héroe en hombros sale por la puerta grande y el villano es arrastrado por las mulas y monosabios. Cae la tarde, se va la luz. La lluvia termina refrescando.
La protesta no funcionó. Algo es algo. Ya vendrán tiempos mejores. Cuando uno piensa que las cosas no pueden cambiar y que la pesadilla es eterna, como por arte de magia, los pueblos se llenan de lucidez y le toca al cínico esconderse.
La verdad fluye como los manantiales de las montañas andinas y lo que se perfilaba como un eterno presente de injusticias, se desvanece en el basurero de la historia. La fiesta está brava.
Es domingo, son las tres de la tarde y el toro medita “por los vientos que soplan va a llegar mi turno y soy el quinto de la tarde, y no hay quinto malo. En momentos, estaré protagonizando -con mi vida- una corrida de toros. No hay vuelta atrás”.
Suena el clarín y un grupo de hombres, -a pie y a caballo- vestidos de lentejuelas y cueros, hace el paseíllo en medio de aplausos, gritos y botas de vino. El político de moda y la otrora ex-reina de belleza, se sientan en el tendido, para concretar la “crónica de una muerte anunciada”.
De repente, en los chiqueros, se siente algo raro en el ambiente. Las voces se enmudecen y se escuchan otras diferentes protestando por lo que se va a consumar. “Es, me dije, un visitante, solo eso y nada mas”.
Por primera vez en estas tierras taurinas -que yo recuerde- un grupo de seres humanos se hace presente en una plaza de toros para condenar la fiesta. Es una situación inusual. Las voces de protesta, -pocas en verdad- comparadas con la efervescencia y las expectativas etílicas, se dejan escuchar.
La emoción se apodera de nuevo del coso y la esperanza de sobrevivir a esta velada dominical se desvanece. Solo un indulto presidencial, al final de la involuntaria batalla, puede detener el ajusticiamiento. La suerte está echada.
La música marca el compás y los capotes de seda y vírgenes cuelgan en los burladeros. Cada uno desde su sitio ejerce su complicidad. Desde la sombra y desde el sol cada quien grita su juicio. En el ruedo, la zarzuela de “sangre y arena”, comenzó.
Verónicas y Chicuelinas llevan el tercio a los picadores. Las banderillas dan paso a la muleta y el diestro brinda por la muerte. Trincherazos, naturales, un pase de pecho, y la música llena todos los espacios. La faena se cumple a cabalidad. El soberano aplaude.
Lo demás es crónica del día siguiente: dos orejas y un rabo. El héroe en hombros sale por la puerta grande y el villano es arrastrado por las mulas y monosabios. Cae la tarde, se va la luz. La lluvia termina refrescando.
La protesta no funcionó. Algo es algo. Ya vendrán tiempos mejores. Cuando uno piensa que las cosas no pueden cambiar y que la pesadilla es eterna, como por arte de magia, los pueblos se llenan de lucidez y le toca al cínico esconderse.
La verdad fluye como los manantiales de las montañas andinas y lo que se perfilaba como un eterno presente de injusticias, se desvanece en el basurero de la historia. La fiesta está brava.
miércoles, 28 de julio de 2010
Mano izquierda
Henrique Lazo
Cuando el Presidente es varón existe la figura de la primera dama, cuando el presidente es una mujer, el esposo se convierte en primer caballero. Las situaciones no son las mismas pero los derechos al igual que las responsabilidades, deberían ser los mismos.
Sir Denis Thatcher fue un empresario de éxito y el compañero incondicional que apoyó a la Dama de Hierro, durante los once años que duró en el cargo de Primera Ministra. En la casa mando yo y en la calle el Presidente.
Al rastrear la expresión “Primera Dama”, encontramos que ésta se utilizó por primera vez, en 1877, por Mary Clemmer Ames, quien al relatar lo ocurrido en la toma de posesión del presidente de los Estados Unidos, Rutherford B. Hayes, acuñó la expresión “The first lady of de land” para referirse a Lucy Webb Hayes, su esposa.
También se remite el origen del término al año 1911, en el cual se estrenó con el mismo nombre la obra de teatro de Charles Nirdlinger acerca de Dolley Madison, esposa de James Madison, presidente de los Estados Unidos.
Jackie Kennedy se convirtió en la más joven de las primeras damas de las historia. Nunca le gustó el título de “first lady” ya que decía que parecía el nombre de un caballo.
Esta imagen pública de las mujeres cercanas al poder se empieza a considerar políticamente eficaz. A partir de ese momento nace la necesidad de incorporar de alguna manera a la compañera que comparte la vida de un estadista. Se las muestra en el hipódromo, en los banquetes, en las cenas de palacio, colaborando con los niños huérfanos o visitando hospitales.
El papel de la mujer en la política ha ido evolucionando y tanto en países orientales como occidentales es actualmente común encontrar mujeres ocupando cargos políticos y, a pesar de que aún existen muchos prejuicios y dudas debido a limitaciones culturales, muchas mujeres han logrado altos cargos dentro de los gobiernos de sus respectivos países, incluso en algunos casos han alcanzado el puesto como jefe de estado.
En contraste, en las sociedades andróginas, la imagen del poder sigue siendo la misma. En primer plano, el jefe es el único que mira a cámara, los demás lo miran a él y solo están pendientes de halagarlo. No dependen de ellos mismos, sino del dedo índice del protagonista de la instantánea, rodeado de la obediencia que combina con sus corbatas.
Cuando el Presidente es varón existe la figura de la primera dama, cuando el presidente es una mujer, el esposo se convierte en primer caballero. Las situaciones no son las mismas pero los derechos al igual que las responsabilidades, deberían ser los mismos.
Sir Denis Thatcher fue un empresario de éxito y el compañero incondicional que apoyó a la Dama de Hierro, durante los once años que duró en el cargo de Primera Ministra. En la casa mando yo y en la calle el Presidente.
Al rastrear la expresión “Primera Dama”, encontramos que ésta se utilizó por primera vez, en 1877, por Mary Clemmer Ames, quien al relatar lo ocurrido en la toma de posesión del presidente de los Estados Unidos, Rutherford B. Hayes, acuñó la expresión “The first lady of de land” para referirse a Lucy Webb Hayes, su esposa.
También se remite el origen del término al año 1911, en el cual se estrenó con el mismo nombre la obra de teatro de Charles Nirdlinger acerca de Dolley Madison, esposa de James Madison, presidente de los Estados Unidos.
Jackie Kennedy se convirtió en la más joven de las primeras damas de las historia. Nunca le gustó el título de “first lady” ya que decía que parecía el nombre de un caballo.
Esta imagen pública de las mujeres cercanas al poder se empieza a considerar políticamente eficaz. A partir de ese momento nace la necesidad de incorporar de alguna manera a la compañera que comparte la vida de un estadista. Se las muestra en el hipódromo, en los banquetes, en las cenas de palacio, colaborando con los niños huérfanos o visitando hospitales.
El papel de la mujer en la política ha ido evolucionando y tanto en países orientales como occidentales es actualmente común encontrar mujeres ocupando cargos políticos y, a pesar de que aún existen muchos prejuicios y dudas debido a limitaciones culturales, muchas mujeres han logrado altos cargos dentro de los gobiernos de sus respectivos países, incluso en algunos casos han alcanzado el puesto como jefe de estado.
En contraste, en las sociedades andróginas, la imagen del poder sigue siendo la misma. En primer plano, el jefe es el único que mira a cámara, los demás lo miran a él y solo están pendientes de halagarlo. No dependen de ellos mismos, sino del dedo índice del protagonista de la instantánea, rodeado de la obediencia que combina con sus corbatas.
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