miércoles, 10 de octubre de 2012

ZICO Y DON ARTURO


Henrique Lazo                                          

Las dos de la tarde y a las dos y treinta, todos los canales de TV, transmiten en vivo-directo Brasil Vs. Argentina, en un encuentro de semifinales de la Copa Mundial de Football, España 1982.

Zico y Maradona frente a frente.

Para aquel entonces me encontraba produciendo "Valores Humanos" del escritor venezolano Arturo Uslar Pietri. Suena el teléfono y escucho la voz inconfundible de Don Arturo.

-  Henrique, puedes venir a casa ahora para reunirnos. Quiero darte las instrucciones de los programas que grabaremos dentro de dos semanas.

La llamada es un baño de agua fría. No puedo creer que eso me está pasando. Intento disuadirlo...

- Don Arturo no podría ser a las cinco de la tarde ?

- No, porque a las cinco tengo visita.

Ante el inminente comienzo del partido, insisto...

- Don Arturo, hoy es sábado !

Con su acostumbrada seguridad, sentencia ...

-  Si yo puedo trabajar hoy creo que tu también puedes, además, el lunes salgo de viaje y no quiero irme sin dejar los proyectos andando, a menos que tu tengas algo mas importante que hacer ahora ?

-  No, nada Don Arturo ... voy saliendo!

Tomo mi maletín y observo resignado en la televisión que ya se están escuchando los himnos y el partido va a comenzar. No hay nada que hacer. Me dirijo a la cita sabatina con el autor de "Lanzas Coloradas" -por lo demás, todo un privilegio-.

Una vez en su biblioteca, constato, que estoy en el único sitio de la ciudad y de La Tierra donde no están viendo el encuentro. Hay una paz total y a lo lejos, en las casas vecinas, se escuchan los gritos que describen un partido emocionante.

Seguidamente aparece el escritor que sin prisa, comenta...

- Siéntate Henrique. La gente anda hoy alborotada. Todo el mundo paralizado viendo por TV a unos señores, en paños menores, corriendo detrás de una pelotita. Por cierto, ¿a ti te gusta el Fútbol ?

Si supiera, pienso en mi sospechoso silencio y le contesto...

- Bueno, si... mas o menos…

Me concentro en el temible Savonarola - tema del próximo programa- y así transcurren dos horas y el final de la reunión lo marca la llegada puntual de la visita.

Me despido y salgo apresurado a ver que pasó con el juego.

Aquella tarde de julio comprendí que no hay contradicción en disfrutar “Una Visita en el Tiempo” y pegar un brinco de alegría cuando Zico hace un gol.

martes, 9 de octubre de 2012

Macondo y Yoknapatawpha


Henrique Lazo

La primera vez que lo vi, fue en La Habana durante el Festival de Cine Latinoamericano. El escritor conversaba con unos jóvenes, de lo mas animado, y me le acerqué para musitarle al oído que su mejor libro era “Amor en Tiempos del Cólera”, y no, “Cien años de Soledad”.

Sonrió complacido y lo confirmó. “Es que lo escribí a mis anchas y en la ciudad que mas me gusta en la vida: Cartagena de Indias”.

En “Cien años de Soledad” es todavía un escritor ansioso. En “Amor en Tiempos del Cólera”, ya es el portador de un premio Nobel de Literatura. Trabaja tranquilo, sosegado, no tiene nada que demostrar, solo escribe.

La noticia de un nuevo libro de García Márquez tiene el apetito literario alborotado. Recordamos la relación tutelar que tuvo William Faulkner, en la vida y en la obra, de García Márquez.

William Faulkner, escritor norteamericano, resulta lectura obligada entre los conocedores del oficio. Pequeño en estatura pero un gigante en el reino de la literatura norteamericana, guarda extraordinarias analogías con el escritor de la “Crónica de una muerte anunciada”.

William Faulkner, es la historia de un joven que no se graduó en la escuela secundaria y nunca recibió un grado de la universidad. Nacido en un pueblo pequeño, en el estado más pobre de la nación y proveniente de una familia que estaba pasando por una inminente ruina financiera.

Escribe, durante la Gran Depresión estadounidense, una serie de novelas como “As I Lay Dying”, “Luz de Agosto”, y “Absalom, considerada hoy entre las mejores novelas de todas las épocas escritas por un norteamericano.

Las coincidencias no terminan allí. Los dos nacieron en pequeñas ciudades. García Márquez en Aracataca, un pueblo del Caribe al norte de Colombia, y Faulkner en New Albany, una villa igualmente modesta, al sur de los Estados Unidos.

Sus abuelos fueron militares e influyentes en sus vidas. William Clark Faulkner, abuelo del escritor norteamericano -el “Viejo Coronel”-, murió en las calles de Ripley, Mississippi, en un duelo con su socio financiero.

El Coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, abuelo del colombiano, fue un Liberal veterano de la “Guerra de los Mil Días”.

Ganadores del premio Nóbel de literatura y excelentes periodistas -Faulkner obtuvo el Pulitzer-, convirtieron a sus ríos: el Magdalena de García Márquez y el Mississippi de Faulkner, en protagonistas de pueblos imaginarios como: Macondo y Yoknapatawpha-, que sus lectores transformaron en pueblos reales y universales.